Periodista. Desde hace seis años colaboro en diferentes medios de comunicación en México, enfocándome en temas de política y derechos humanos.

JUCHITÁN, OAX.- Esperanza se mantiene día y noche en una silla en la entrada de lo que queda de su hogar. Una olla de barro permanece al pie de ella. Ahí, espera que los que pasan y ven los altos muros caídos, se acerquen y le donen unas monedas.

Desde la mañana del 8 de septiembre, un día después del sismo que azotó fuertemente a Juchitán, Esperanza fue puesta ahí por su propietaria, quien al ingresar a la casa fue lo primero que encontró.

“Esta muñeca simboliza una tristeza. Cuando entré y la vi la puse en la puerta, quería que los que pasaran vieran que está pidiendo una donación para reconstruir su casa”, cuenta Teresa López, dueña de la muñeca y heredera de la edificación.

FOTOS: EL HERALDO DE MÉXICO

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